Quemando la ruedecilla del ratón y paseando por abundantes páginas web y bibliografías llegamos finalmente a la fuente que creemos como mejor ejemplificación y resumen sobre el cine mudo español.
Hablamos
sobre un documental llamado Imágenes Perdidas, donde Vicente Romero como
director realiza un recorrido por todo el cine mudo español. Siendo este
documental de trece capítulos y únicamente emitido en TVE en el año 1991,
nosotros como bloggers forofos de la cinematografía nos disponemos a retomarlo
a pesar de las dificultades (pues no fue publicado en Vídeo o DVD tras su
primera y única distribución televisiva).
La relevancia de esta investigación que deja tan buen sabor de boca se encuentra en los rincones de cada capítulo del programa, por lo que lo más acertado sería comentar (un poco por encima, no pretendemos superar al Quijote en cuanto a cuantía de caracteres) y hacer una síntesis capitulada de las películas que resaltan en este primer tercio de la historia del cine español, ¡así que vamos a ello!
Capítulo 1: “Tesoros olvidados”
Apenas
se conserva una décima parte de la cinematografía rodada en la etapa muda de la
filmografía (1986-1920 aproximadamente). Estas imágenes perdidas son
consecuencias del desinterés social, la decadencia en la industria del cine
tras su primer boom y el deterioro de
los fotogramas por los soportes de nitrato que han sido destruidos y
emborronados por las reacciones químicas.
Aunque
estos tesoros se consideraban inexistentes, ha sido posible el descubrimiento
de patrimonio cinematográfico en lugares como cinematecas y otros
coleccionistas que han conservado las películas ya empolvadas y olvidadas por
el tiempo en un suficientemente buen estado como para ser recuperadas ya en
aquellos años cercanos al nuevo siglo XXI.
Esta recatalogación
nos ha permitido conocer películas como El Héroe del Cascorro, que a
pesar de tener una imagen algo saturada y verdosa y carecer de créditos finales
por el deterioro de la cinta, nos representa gráfica y exitosamente la
Revolución Gloriosa española de 1868. Apoyamos los conocimientos a través de un
texto sobre este largometraje:
<<Calor,
siempre el calor y esa humedad, uno no puede respirar, ni tan siquiera cuando
llega la noche, lugar extraño, tan lejos de lo que nos es conocido, la sangre golpeando
en las sienes y el corazón latiendo como si quisiera salirse del pecho, la
mirada fija más allá del parapeto y en el punto que he decidido alcanzar, la
mano derecha asida con fuerza al final de la escala que me facilitará saltar
fuera de la trinchera…
Eloy
siente que estos pocos segundos que le separan de la muerte se han vuelto
tremendamente largos y que su vida, como un sueño revivido, pasa lentamente por
delante de sus enrojecidos ojos. Siente el frío de aquella noche del 1 de
diciembre de 1868, cuando su madre, Luisa García, después de cubrirle la cara
de besos y abrazarle mil veces contra su pecho, se alejó llorando Mesón de
Paredes abajo después de tirar del llamador de la puerta de la inclusa
madrileña. Entre las ropas que abrigan al niño, Luisa ha dejado una nota
rogando a las monjas que, cuando lo cristianen, le pongan de nombre Eloy
Gonzalo García.>>
Capítulo 2: “El sonido de la música”
La
apoyatura en la palabra era en el cine mudo un imposible, pues las películas no
gozaban del fenómeno sonoro que comenzaría en los años veinte. Por tanto, los
largometrajes eran totalmente silenciosos. Pero por otro lado, las cuerdas
vocales insonoras se transformaban en cuerdas de piano en cada película ya que
aunque carecían de sonido si había un acompañamiento a piano que recreaba el
ambiente y la bruma sonora de la zarzuela y la fiesta propiamente hispana (muy
presente en las españoladas del cine español).
Como
conclusión a este epígrafe; las películas eran únicamente acompañadas por la
música, estímulo que animaba al equipo en el momento del rodaje y ambientaba
las salas de visionado de largometrajes. Además, se sabía que algunas actrices
cantaban realmente en los momentos de grabación (como Imperio Argentina,
reconocida en ambas etapas: muda y sonora) a pesar de la sapiencia de la
insonoridad vocal en el momento de emisión.

De este
capítulo nos quedaremos únicamente con La barraca de los monstruos de
1924, película llena de acróbatas, forzudos, enanos, pitonisas, mujeres
barbudas y ambiente de circo en el que se representa el ambiente rural que
tanto gustaba en el cine de la época, acompañado de pinceladas críticas en
contra de la explotación laboral y las presiones en los empleos de la etapa
industrial. Como la película es una producción francesa-toledana o freak-toledana (término algo complicado
de entender para el contexto en el que nos movemos), nos apoyamos en una
crónica periodística sobre el Arte y Cinematografía que habla sobre la
producción el mismo año de su primera emisión y el descubrimiento de Catelain
(el propio director):
«La
chiquillería de Toledo descubrió a Jacque Catelain, no obstante su traje y
maquillaje de excéntrico, su aspecto ridículo de bufo, como el intérprete de
los films L’Herbier, y le hicieron una espontánea y ruidosa manifestación de
simpatía, librando a su alrededor una verdadera batalla para conseguir
fotografías. Y para verse libre en su camino, se vio precisado a repartir
cuantas tenía, más las que reservaba para sus numerosos pequeñuelos amigos de
Segovia, en donde tantas simpatías conquistara cuando allí se filmó el Don
Juan. Y Catelain, hondamente preocupado, pensaba en que sus amiguitos
segovianos le tacharían de ingrato»
Capítulo 3: “Una moral de época”
Los
besos cinematográficos en el cine español fueron, hasta los años setenta, tan
escasos como cortos, en incluso fundidos tras un telón negro. Esta etapa del
cine tan llena de arrumacos pero escasa de besitos
fue acompañada además por el melodrama femenino en los círculos amorosos, el
rechazo y la posterior depresión ante la sensación de inutilidad (que era
representada en el cine como dicho melodrama).
Por
otro lado y siempre clandestino, la pornografía española le agarra el brazo a
la francesa, estando ambas en un mercado paralelo de una gran tendencia
exportadora de aquellos vídeos de mujeres desnudas, felices y peludas.
La
película La Malvaloca, por ejemplo, nos muestra la historia de una mujer
que en un hábito arisco, misántropo e intratable se enamora del socio de su
último amante, por lo que deberá enfrentarse a la crítica prejuiciosa del
poblado que la crítica por su “extraño” comportamiento amoroso.
Capítulo 4: “La aventura del cine”
La
pobreza en los medios, el desinterés de la burguesía (y por tanto carencias
dinerarias) y el atraso del país hicieron que el cine no comenzase como una
nueva industria, sino como un arte creado por pioneros intelectuales que se
mantuvieron durante décadas con la intención de hacer crecer a la creación
cinematográfica.
Hombres
de talento superaron las dificultades monetarias a través del ingenio y la
inventiva, poniéndose en el caso de Segundo de Chomón al nivel de Meliès en la
utilización efectiva e innovadora del fotograma.
Chomón
fue un innovador cineasta español que nació en 1871 y murió en 1929 en España,
donde realizó su carrera cinematográfica y se lanzó como uno de los pioneros
debido a las siguientes causas: su padre fue un aficionado a la fotografía, lo
que le permitió más tarde conocer el cinematógrafo de los Lumière y viajar a la
presentación de esta misma invención en la capital francesa.
El
Hotel Eléctrico, fue un largometraje de Chomón que se caracteriza
por la tecnificación del fotograma hacia un nuevo método creativo que permite
crear efectos ópticos a través de un parón de cámara. Esto se representará en
un hotel automatizado donde las maletas subirán solas, los abrigos volarán
hacia las perchas o las maquinillas de afeitar perfeccionarán las patillas del
protagonista, ¿ganas de verla?
Capítulo 5: “Creadores del cine”
España
escaseaba de producciones internacionales como las de Griffith o Chaplin, por
lo que simplemente hacía aportaciones singulares al mercado mundial del cine. A
pesar de ello, sí hay algunos directores conocidos como Florián Rey
(desarrollado en el cine sonoro), Benito Perojo con La Malvaloca o Luis
Buñuel como sujeto más vanguardista y menos tradicionalista.
Capítulo 6: “Estrellas apagadas”
La
llegada del sonido al cine sembró el pánico en las agrupaciones de actrices más
popularizadas durante el cine mudo, quedando la mayoría de ellas sepultadas del
séptimo arte y más tarde olvidadas.
Durante
la segunda década del siglo XX, muchas actrices partícipes en el melodrama
español intentan caricaturizar sus actuaciones y crear humor en ellas a través
de la imitación de actrices de la gran pantalla, lo que resultó un gran fracaso
(frente al teatro de autores de la generación del 98 y del 14). Enrique Guitart
dice en este capítulo al respecto: “hay que ir con mucho cuidado con no mirar
los focos porque se abrasaba uno los ojos y yo estuve una vez tres días sin
ver, me quedé ciego (enfatiza) abrasados los ojos”.
Quedaron
por tanto en el estrellato actrices como Elisa Ruiz Romero (La Romerito),
cuya popularidad decreció tras contraer una enfermedad que no le permitió
volver a actuar. Por otro lado encontramos a Imperio Argentina (que será famosa
en películas catalogadas como “de derechas” y se mantendrá en el estrellato por
su capacidad como cantaora y facilidad de actuación) y Raquel Meller (Carmen),
triunfante por su internacionalización tras el exilio (pues al contrario que
Imperio Argentina, era republicana) a Francia y Argentina, donde realizó mayor
parte de su filmografía.
Capítulo 2: “El sonido de la música”
Capítulo 3: “Una moral de época”
Capítulo 4: “La aventura del cine”
Capítulo 5: “Creadores del cine”
Capítulo 6: “Estrellas apagadas”
Capítulo 7: “La tentación española”
El cine
mudo español se enfrentaba al cine extranjero manteniéndose en un estado de
escasez económica por lo que frente a la Italia decorativa, la Norte América
del Hollywood naciente y la pornografía francesa, España tuvo que reinventarse,
convirtiendo el cine en “la españolada” o como dirían muchos personajes del
cine de la época “las cacas lanadas españolas”. España tiró del folklore y el
melodrama salmantino y torero hacia la excesividad, hacia lo prejuicioso,
buscando la identificación del receptor a través de la cultura propiamente
española (o catalana, asturiana, gallega, etc.) y como diría Imperio Argentina:
“si es que nosotros somos el folklore”.
Destaca
en este capítulo el largometraje Rosario la Cortijera, ambientada en la
dehesa salmantina y el cortijo (o cortejo de cortijo, ya que mezcla se trata de
temática amorosa). Rosario está prometida a Rafael (un caballero del cortijo),
pero se enamora de su primo, un atractivo torero que tras haber triunfado en
América vuelve a España y se fuga a Sevilla (uno de los puntos auge de la
españolada) junto a la protagonista.
Según
viajamos al norte encontramos las películas de temática madrileña, donde un
ricachón burgués enamora a las muchachas con poco más de un chasquido de dedos.
Por ejemplo; en la película Rosa de Madrid el personaje adinerado viola
a la mujer de la que su mejor amigo está enamorado, desencadenando a obvias
problemáticas.
Por
último, y como un dato interesante haciendo referencia al nombre de este blog,
en esta etapa nacen las canciones de película al estilo Marisol.
Capítulo 7: “La tentación española”
Destaca
en este capítulo el largometraje Rosario la Cortijera, ambientada en la
dehesa salmantina y el cortijo (o cortejo de cortijo, ya que mezcla se trata de
temática amorosa). Rosario está prometida a Rafael (un caballero del cortijo),
pero se enamora de su primo, un atractivo torero que tras haber triunfado en
América vuelve a España y se fuga a Sevilla (uno de los puntos auge de la
españolada) junto a la protagonista.
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